Un recluso de 35 años aprovechó el beneficio otorgado por un juez provincial para no regresar al Servicio Penitenciario. Tras un intenso operativo, efectivos de Investigaciones lo encontraron escondido en una vivienda del barrio Los Robles.

La puerta giratoria y el trabajo policial

La indignación vuelve a apoderarse de los vecinos ante un nuevo caso donde los beneficios judiciales terminan poniendo en riesgo a la sociedad. Lo que en los papeles de la Justicia provincial figuraba como una "salida transitoria" de rutina, en la calle se transformó en una fuga que obligó a las fuerzas de seguridad a desplegar recursos y personal para recapturar a un delincuente.

El protagonista de este escándalo es un hombre de 35 años que cumplía condena en el Servicio Penitenciario Provincial. Tras recibir el permiso de un juez para salir temporalmente, el sujeto decidió burlar el sistema y nunca regresó al penal, pasando automáticamente a la calidad de prófugo.

El operativo en el barrio Los Robles

Ante el pedido de captura vigente ordenado por la Fiscalía de Instrucción N° 2 de la Primera Circunscripción Judicial, a cargo del Dr. Ricardo Barbeito, el Departamento de Investigaciones San Luis tuvo que tomar cartas en el asunto.

Tras diversas y exhaustivas tareas de inteligencia, los efectivos lograron rastrear el paradero del evadido en la noche de este domingo 22 de marzo. El operativo se centró en un domicilio ubicado en el barrio Los Robles, en la ciudad de La Punta.

Al llegar al lugar, los uniformados fueron recibidos por un joven de 18 años, quien autorizó el ingreso a la propiedad. Fue allí, durante la inspección del inmueble, donde los policías encontraron al prófugo escondido en el interior de una de las habitaciones, intentando evadir nuevamente a la Justicia.

De vuelta a la celda

El hombre fue detenido de manera inmediata, esposado y trasladado nuevamente a las instalaciones del Servicio Penitenciario Provincial, donde deberá rendir cuentas no solo por su condena original, sino por el quebrantamiento del régimen que le había sido otorgado.

El caso reabre el fuerte debate en la comunidad: mientras los jueces firman permisos desde sus despachos, la Policía debe arriesgarse en las calles para recapturar a los mismos presos que el sistema deja salir.