El cansancio y la necesidad de visibilizar una realidad que atraviesa a miles de emprendedores en Argentina es lo que se vé últimamente en redes sociales.
“Solo soy una emprendedora luchando por mantener su local abierto”, expresó, con una sinceridad que rápidamente conectó con la gente.
Lo que comenzó como un descargo íntimo, terminó multiplicándose en redes sociales, reflejando un sentimiento colectivo: el descontento de un sector que siente que cada vez cuesta más sostenerse.
📝 Detrás de ese testimonio hay números concretos que explican el contexto.
Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las ventas minoristas pyme registraron caídas interanuales durante gran parte de 2024 y comienzos de 2025, con retrocesos que en algunos meses superaron el 20% en términos reales.
Rubros como indumentaria —donde se ubican la mayoría de los emprendimientos como Guik.moda— fueron de los más golpeados por la retracción del consumo.
🔥 A esto se suma el impacto de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo.
De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censos, el consumo en hogares viene mostrando una tendencia contractiva, con familias priorizando gastos esenciales y postergando compras como ropa o artículos no urgentes.
🚨 El resultado es un escenario complejo.
• Locales con menos movimiento
• Stock que no rota y costos fijos —alquileres, servicios, impuestos— que siguen en aumento.
En ese marco, el mensaje de esta emprendedora no es aislado. Es el reflejo de un entramado productivo que resiste. De personas que, como ella, levantaron sus negocios “con tanto sueño y tanto esfuerzo”, y hoy enfrentan una realidad que pone en jaque su continuidad.
La repercusión del video deja algo en claro: hay una necesidad urgente de ser escuchados. Porque detrás de cada emprendimiento que lucha por no cerrar, hay historias, familias y años de trabajo que no quieren desaparecer.