Llenar el tanque se convirtió en un lujo inalcanzable para los puntanos. Tras una nueva ola de aumentos silenciosos, los surtidores de la capital ya exhiben el nuevo piso histórico. Indignación total entre los conductores que ven cómo su sueldo se esfuma en la estación de servicio.
El cartel que nadie quería ver
La paciencia y el bolsillo de los sanluiseños no dan para más. Lo que hace unos meses parecía una locura, hoy es una triste y dura realidad: ir a cargar combustible se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza.
Durante la mañana de este jueves, los conductores que se acercaron a las estaciones de servicio de las principales petroleras en la ciudad de San Luis se toparon con la peor de las noticias. Tras una serie de micro-aumentos registrados en las últimas semanas a nivel nacional, los carteles locales actualizaron sus pizarras y confirmaron el desastre: la nafta súper, la opción más "económica", ya superó la barrera de los $2.000 por litro.
Llenar el tanque, un privilegio para pocos
Un relevamiento realizado en distintos puntos neurálgicos de la capital puntana confirmó que este nuevo piso de precios ya es uniforme en casi todas las banderas. Si la súper cruzó la línea de los dos mil pesos, los valores de las líneas premium y el gasoil alcanzan cifras que directamente asustan.
Para un trabajador promedio, un repartidor o una familia que necesita el auto para llevar a los chicos a la escuela, cargar combustible dejó de ser un gasto corriente para convertirse en un lujo que desangra el presupuesto mensual. "Le pongo 10 mil pesos y la aguja ni se mueve", es la frase que más resuena y se repite entre los surtidores.
El temido efecto dominó
La bronca no termina en la estación de servicio. Históricamente, y como bien saben los vecinos, cuando el combustible sube, absolutamente todo lo demás lo sigue. Este nuevo piso de $2.000 por litro de nafta súper augura un inminente traslado a los precios de los fletes, el transporte de mercadería y, en consecuencia, a los alimentos en las góndolas de los supermercados.
Mientras los sueldos siguen corriendo por detrás, el costo de vida en San Luis acelera a fondo, dejando a miles de ciudadanos preguntándose hasta dónde va a llegar esta asfixia económica.