El agua arrasó con todo y dejó a una provincia entera de luto. Mariano Robles y Solana Albornoz regresaban de un casamiento cuando su vehículo fue arrastrado por la corriente hacia un canal. La tragedia deja a un bebé de apenas nueve meses sin sus padres. Un niño de 12 años también falleció electrocutado durante la tormenta.

Un regreso a casa que nunca se concretó

Lo que debía ser un fin de semana de festejo y un Domingo de Pascuas en familia, se transformó en la peor de las pesadillas. La provincia de Tucumán fue azotada por un temporal de una ferocidad inusitada que convirtió las calles y rutas en verdaderos ríos mortales, cobrándose la vida de tres personas y dejando historias que parten el corazón.

El caso que más ha conmocionado al país es el de Mariano Robles, de 28 años, y Solana Albornoz, de 32. La pareja había asistido a un casamiento en la zona de Tafí Viejo durante la noche del sábado. Cuando la tormenta comenzó a empeorar, decidieron emprender el regreso a casa. Según los allegados de las víctimas, ellos priorizaban el cuidado de sus niños y "jamás pasaban la noche fuera de su hogar sin ellos". La niñera los esperaba a las 10 de la noche, pero nunca llegaron.

Arrastrados por la fuerza del agua

La desesperación comenzó durante la madrugada al perder todo tipo de contacto telefónico con la pareja. La terrible confirmación llegó recién el domingo, cuando efectivos policiales y de bomberos localizaron el vehículo un Nissan Versa de color blanco completamente volcado y sumergido en un canal de riego cubierto de lodo, en la zona de Villa Nueva Italia.

La fuerza de la corriente los arrastró a unos 400 metros de la Ruta 9, dejándolos atrapados en el interior del habitáculo sin posibilidad de escape. El dolor es total e indescriptible, especialmente al confirmarse que Mariano y Solana eran padres de un bebé de tan solo 9 meses, quien hoy quedó huérfano producto de esta fatalidad de la naturaleza.

La tercera víctima inocente

Lamentablemente, el saldo trágico del temporal no terminó allí. La tormenta también le arrebató la vida a Lisandro, un niño de apenas 12 años, quien falleció electrocutado en la zona de Villa Angelina tras el colapso del tendido eléctrico por los fuertes vientos y el agua acumulada.

Hoy, todo el país abraza a las familias tucumanas que atraviesan las horas más oscuras. Una tragedia que nos recuerda la brutal fuerza de la naturaleza y lo frágil y efímera que puede ser la vida.