El hecho comenzó por la evasión de un control sobre la Autopista Nº 55 y terminó con una brutal pelea en una vivienda de la localidad. Dos efectivos debieron ser hospitalizados (uno de ellos se desmayó por los golpes). La Justicia dictó la prórroga de detención para dos de los principales acusados.

Un grave y violento episodio alteró por completo la tranquilidad de Buena Esperanza y derivó en la imputación judicial de cuatro jóvenes. Todo comenzó cuando una camioneta en la que se trasladaban los sospechosos evadió un control policial ubicado a unos 10 kilómetros del ingreso a la localidad, circulando de norte a sur sobre la Autopista Nº 55.

Según relató el fiscal Maximiliano Bazla, los ocupantes del vehículo ignoraron las balizas encendidas del móvil y la posterior voz de alto, dando inicio a una intensa persecución. Durante la huida, los efectivos aseguraron que desde el interior de la camioneta se asomó un arma tipo rifle y se efectuó un disparo, lo que motivó a los policías a repeler la agresión con sus armas para intentar detener la marcha de los fugitivos.

Feroz golpiza y dos policías internados

La persecución se extendió hasta que los sospechosos ingresaron al pueblo y se dirigieron directamente a refugiarse en un domicilio. Al llegar los uniformados, se desató una violenta discusión que rápidamente pasó a las agresiones físicas. De acuerdo a la acusación formal, dos de los imputados —identificados como Emiliano Busso y Hugo Pérez— atacaron brutalmente a los policías, a tal punto que uno de los efectivos cayó desmayado en el lugar. Desde el Ministerio Público Fiscal detallaron la gravedad de las heridas sufridas y confirmaron que ambos agentes continúan internados.

Por su parte, la defensa de los jóvenes, encabezada por el abogado Germán Anabitarte, rechazó de plano la teoría oficial. El letrado aseguró que no existió tal control policial, sino que el patrullero intentó embestirlos desde atrás y efectuó disparos, por lo que sus defendidos huyeron en estado de necesidad y por "legítima defensa". Además, anticipó que presentará una denuncia por apremios ilegales, sosteniendo que el procedimiento fue irregular y que un oficial golpeó a uno de los jóvenes en la cabeza.

La resolución de la Justicia

Tras escuchar ambas campanas, el juez Santiago Ortiz resolvió la situación de los cuatro implicados:

  • Emiliano Busso y Hugo Pérez: Fueron imputados por los delitos de resistencia y desobediencia a la autoridad, lesiones leves agravadas (por ser contra miembros de la fuerza) y atentado a la autoridad. Ambos continuarán detenidos tras concederse la prórroga solicitada por la defensa.
  • Mariano Torres: Imputado únicamente como autor del delito de desobediencia a la autoridad. Se le impuso la prohibición de salir del país mientras continúe la investigación preparatoria.
  • Un menor de 17 años: Se le formularon los mismos cargos por resistencia, desobediencia y lesiones que a Busso y Pérez, aunque la fiscalía no solicitó medidas de coerción (prisión) sobre él.