Este sábado 23 de mayo, Tilisarao vivirá una jornada cargada de significado. La inauguración de la Plaza de la Virgen del Fuego marcará la culminación de una obra que combina infraestructura urbana, identidad local, fe y desarrollo comunitario en un mismo espacio.

 Ubicada junto a la Capilla de Nuestra Señora Inmaculada, entre las calles Los Inmigrantes y Poeta Agüero, la nueva plaza fue concebida como un lugar de encuentro y contemplación, pero también como un homenaje permanente a uno de los episodios más recordados por la comunidad: la manifestación de la Virgen Inmaculada, acontecimiento que forma parte de la memoria colectiva de Tilisarao desde hace 33 años.

La obra abre una nueva etapa para ese sector de la localidad. Allí donde antes existía un espacio deteriorado y abandonado, hoy emerge un proyecto de casi 4.000 metros cuadrados pensado para integrar naturaleza, espiritualidad y vida comunitaria.

 Un homenaje a la historia y a la fe de Tilisarao

 La Plaza de la Virgen del Fuego nació con una premisa clara: preservar y resignificar un acontecimiento que marcó profundamente la identidad espiritual de la localidad.

Para miles de vecinos, la historia de la Virgen constituye mucho más que un recuerdo religioso. Es parte del patrimonio cultural de Tilisarao, una experiencia compartida que atravesó generaciones y consolidó una de las expresiones de fe más representativas de la región.

  Esa dimensión simbólica está presente en cada aspecto del proyecto. “La plaza resguardará para siempre aquel momento histórico de la aparición entre las llamas de nuestra Virgen Inmaculada y se convertirá en un lugar donde la fe y la comunidad puedan encontrarse todos los días”, destacan desde el municipio.

Una intervención urbana de gran escala

 Más allá de su valor simbólico, la obra incorpora una importante transformación física del sector.