La jornada estuvo marcada por intensos ataques cruzados entre ambos países, lo que elevó la preocupación internacional por una posible ampliación del conflicto en la región.
En ese contexto, Trump aseguró haber intervenido directamente con los líderes involucrados para alcanzar una tregua que, según trascendió, tendría una duración inicial de 10 días.
Fuentes diplomáticas citadas por medios internacionales señalan que el acuerdo incluiría un cese inmediato de bombardeos en zonas fronterizas y la apertura de canales de diálogo indirecto, con mediación de Estados Unidos y el seguimiento de organismos como la ONU.
Si bien el cese de hostilidades comenzaría a regir de manera inmediata, persisten dudas sobre su cumplimiento efectivo en el terreno, especialmente por la participación de actores armados no estatales en el sur del Líbano.
El anuncio llega en un momento crítico: la comunidad internacional, incluyendo potencias europeas y actores regionales, sigue de cerca cada movimiento ante el riesgo de una escalada mayor en una zona históricamente marcada por conflictos y frágiles acuerdos de paz.