En una decisión tajante y sin precedentes recientes, el Ejecutivo nacional declaró "persona no grata" a Mohsen Soltani Tehrani, encargado de negocios de la República Islámica. El diplomático tiene un ultimátum de 48 horas para abandonar la Argentina.
Un quiebre total en las relaciones
El tablero geopolítico internacional está al rojo vivo, y la Argentina acaba de hacer un movimiento contundente. El Gobierno del presidente Javier Milei decidió expulsar del país al máximo representante diplomático del régimen iraní, Mohsen Soltani Tehrani, tras declararlo oficialmente como "persona no grata".
La medida, que eleva la tensión diplomática a su punto más álgido, vino acompañada de un ultimátum innegociable: el funcionario de la República Islámica de Irán tiene un plazo máximo y perentorio de 48 horas para armar sus valijas y abandonar definitivamente el territorio nacional.
El contraste con la gestión anterior
La figura de Soltani Tehrani en la Argentina no es nueva, pero su permanencia acaba de llegar a su fin. Las credenciales de este diplomático, que lo habilitaban para operar como encargado de negocios en el país, habían sido aceptadas y oficializadas en diciembre de 2021, durante la presidencia de Alberto Fernández.
Esta expulsión marca un giro de 180 grados en la política exterior de la Casa Rosada y un alineamiento total con Estados Unidos e Israel, justo en una semana donde la violencia en Medio Oriente escaló drásticamente tras los ataques iraníes contra intereses estadounidenses en el Golfo Pérsico.
La decisión de Milei no solo corta los lazos protocolares de raíz con Teherán, sino que envía un mensaje clarísimo hacia el interior y exterior del país sobre cuál será la postura de Argentina frente a regímenes vinculados al terrorismo internacional.