La joven condenada a prisión perpetua por el asesinato de Fernando Pastorizzo abandonó su celda en Paraná bajo estrictas medidas de seguridad. Los motivos detrás del sorpresivo permiso judicial que le permitió regresar por unas horas a Gualeguaychú.

Un traslado bajo estricto hermetismo

La noticia sacudió a la opinión pública en las últimas horas y volvió a poner en el centro de la escena a uno de los casos policiales más resonantes del país. Nahir Galarza (27 años), quien cumple condena a prisión perpetua desde 2018 en la Unidad Penal Nº6 de Paraná, logró salir momentáneamente de la cárcel gracias a un permiso excepcional otorgado por la Justicia.

Para evitar disturbios y filtraciones mediáticas, el operativo se diagramó bajo un "extremo secreto". Galarza abandonó su lugar de detención escoltada por personal penitenciario, un chofer y una oficial de alto rango, quienes la trasladaron directamente a su ciudad natal, Gualeguaychú.

Los motivos detrás del polémico permiso

¿Por qué los jueces decidieron abrirle la puerta, aunque sea por unas horas, a una condenada a perpetua? Según confirmaron fuentes del caso, el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad N°2 de Gualeguaychú hizo lugar a un pedido de la defensa por "razones humanitarias".

El permiso fue concedido pura y exclusivamente para que Nahir pudiera visitar a su abuela materna, quien se encuentra internada en su domicilio atravesando una enfermedad oncológica en estado terminal. Al tratarse de una salida excepcional, el protocolo exigió que el personal policial revisara por completo la vivienda antes de autorizar el encuentro, y se prohibió la presencia de otras personas ajenas durante la visita.

Regreso a la celda y cambio de conducta

La visita duró aproximadamente una hora y transcurrió sin incidentes. Cumplido el tiempo pautado por la Justicia, la joven fue subida nuevamente al vehículo y devuelta a la cárcel de mujeres de Paraná para continuar cumpliendo su condena por el homicidio agravado por el vínculo de quien era su novio.

Según detalló el inspector general Alejandro Mondragón, el perfil de Nahir ha mutado puertas adentro del penal. Lejos de la rebeldía de sus primeros años, las autoridades penitenciarias aseguran que "ha mejorado su comportamiento y bajado su perfil", participando activamente en los talleres de la unidad, donde recientemente se recibió de operadora preventiva en Salud Mental y personal trainer.

Pese a esta "buena conducta", el recuerdo del crimen que perpetró en diciembre de 2017 sigue intacto en la memoria social, y su sorpresiva salida reavivó el debate sobre los privilegios a los reclusos.