Una mujer en Brasil sufrió graves quemaduras luego de que su teléfono se incendiara repentinamente en su bolsillo trasero. El dramático hecho quedó filmado y abre un debate necesario sobre cómo cuidamos y guardamos nuestros dispositivos móviles.

Un susto que nadie espera vivir

Lo que parecía ser una tarde de compras rutinaria se transformó en una verdadera pesadilla de un segundo a otro. En la ciudad de Anápolis, Brasil, una mujer vivió un momento aterrador mientras caminaba por los pasillos de un supermercado junto a su esposo: el teléfono celular que llevaba en el bolsillo trasero de su pantalón explotó de forma repentina.

Las cámaras de seguridad del establecimiento captaron la impactante escena. De un momento a otro, las llamas comenzaron a salir de su ropa. Desesperada, la mujer salió corriendo hacia la calle mientras su pareja, en un acto de rápidos reflejos, se quitó la camisa para intentar apagar el fuego, ayudado por otros testigos que presenciaron la impactante escena.

Las consecuencias de la explosión

Tras lograr extinguir las llamas, la víctima fue trasladada de urgencia al hospital Alfredo Abraão. Allí, los médicos confirmaron que había sufrido quemaduras de segundo y tercer grado en la mano, el antebrazo, la espalda y los glúteos, además de que el fuego llegó a alcanzar parte de su cabello. Según trascendió en los reportes policiales, el dispositivo involucrado era un Motorola Moto E32.

Tomar conciencia: ¿Cómo podemos prevenirlo?

Más allá de lo impactante del video, este tipo de casos nos sirven para frenar un minuto y pensar en algo que hacemos en piloto automático. Todos vivimos con el celular encima, pero rara vez somos conscientes de que en su interior llevan baterías de iones de litio, componentes que, aunque son seguros, pueden volverse inestables bajo ciertas condiciones.

La idea no es entrar en pánico, sino incorporar pequeños hábitos para cuidar nuestra seguridad y la vida útil del equipo:

  • Cuidado con los bolsillos ajustados: Llevar el celular en el bolsillo trasero del pantalón puede hacer que, al sentarnos o movernos, el dispositivo sufra presiones, dobleces o microfisuras que dañan la batería internamente.
  • Atención a la temperatura: Es fundamental evitar que el celular quede expuesto al sol directo (como en el tablero del auto) o se sobrecaliente al cargarlo sobre superficies como la cama.
  • El estado físico del equipo: Si notás que la batería dura muy poco de repente, que el teléfono se calienta sin motivo o que la pantalla o la tapa trasera empiezan a "inflarse", es una señal de alerta clara. Es momento de apagarlo y llevarlo al servicio técnico.

El celular es nuestra herramienta de todos los días, y cuidarlo de golpes fuertes o presiones innecesarias es, en definitiva, cuidar de nosotros mismos.