Adjudicatarios de la ciudad de San Luis denuncian fallas estructurales extremas en las casas recientemente entregadas. Mientras viven con el miedo al derrumbe, sufren aumentos desmedidos en las cuotas y reciben como única respuesta oficial "remiendos" de cemento que no solucionan el problema de fondo.
De la ilusión a la pesadilla estructural
Lo que debía ser el final feliz tras años de espera por el techo propio, se ha transformado en un calvario de incertidumbre y miedo para decenas de adjudicatarios de los planes habitacionales "Progreso" y "Sueños" en la capital puntana.
Las familias denuncian que las unidades entregadas presentan graves deficiencias de construcción. Grietas profundas que atraviesan las paredes de lado a lado, azulejos desprendidos en baños y cocinas, y filtraciones masivas son solo la punta del iceberg de un problema que pone en riesgo la seguridad de los habitantes.
Según relataron los propios vecinos, el panorama es tan frágil que los daños más severos aparecieron tras una simple lluvia convencional.
"Parches" oficiales en lugar de soluciones reales
Pese a que las viviendas se encuentran bajo el período de garantía legal, la respuesta por parte de los responsables de la obra ha generado un amplio repudio. En lugar de realizar los refuerzos estructurales necesarios, las cuadrillas enviadas se han limitado a tapar las grietas con mezcla de cemento y barro.
Estos "remiendos" superficiales no solo no resuelven el problema de base, sino que vuelven a ceder a las pocas semanas, dejando a las familias conviviendo literalmente entre escombros y polvo. "Pagamos por una casa nueva, no por una inhabitable", es el grito desesperado que unifica el reclamo barrial.
Cuotas impagables y un preocupante vacío legal
A la crisis edilicia se le suma una asfixia económica insostenible. Mientras las paredes de sus hogares se parten, el esquema de cobro no se detiene. Por el contrario, las cuotas mensuales sufren actualizaciones constantes que, sumadas al peso inflacionario, las han vuelto prácticamente "impagables" para los adjudicatarios.
Para agravar aún más la situación, los vecinos advierten sobre serias irregularidades administrativas. La falta de entrega de documentación respaldatoria genera dudas sobre quién fiscalizó realmente estas obras desde el área de Infraestructura y en qué situación legal quedan los propietarios al exigir respuestas definitivas por un bien defectuoso.