Cada vez más familias tienen dificultades para pagar tarjetas, préstamos y créditos, mientras bancos públicos y privados buscan alternativas para evitar una ola masiva de incobrabilidad.
Según distintos informes, la mora en préstamos personales ya supera el 13% y en tarjetas de crédito ronda el 11%, reflejando el fuerte deterioro económico que atraviesan millones de hogares tras meses de caída del poder adquisitivo.
Bancos públicos y privados buscan contener la crisis
Frente al aumento de deudores, bancos públicos como el Nación y el Provincia comenzaron a ofrecer refinanciaciones especiales, extensión de plazos y programas para evitar judicializaciones.
Por su parte, muchas entidades privadas optan por negociar “caso por caso”, ofreciendo:
♦️Quitas parciales.
♦️Reducción de intereses.
♦️Planes personalizados para clientes atrasados.
El objetivo es evitar que la situación empeore y termine impactando aún más en los balances bancarios.
El peso de los intereses y el impacto social
Especialistas advierten que muchas refinanciaciones reducen el valor de las cuotas, pero terminan multiplicando el monto total de la deuda por el peso de los intereses.
La crisis golpea especialmente a:
🔶Sectores medios.
🔶Jubilados.
🔶Trabajadores informales.
🔶Familias endeudadas con tarjetas y préstamos personales.
Además, cada vez más hogares resignan gastos básicos, suspenden consumos y priorizan únicamente el pago de servicios esenciales.
Un problema que preocupa al sistema financiero
Analistas sostienen que la morosidad dejó de ser una amenaza futura para convertirse en un problema concreto del sistema bancario argentino.
El desafío ahora será evitar una mayor caída en la capacidad de pago de las familias y sostener cierta estabilidad financiera en medio de la recesión, la inflación y el deterioro del consumo.