Un grave episodio sacude a la provincia de Mendoza y vuelve a poner en el centro del debate la salud mental dentro de las fuerzas de seguridad.
En las últimas horas, un efectivo policial perdió la vida, mientras que otro permanece internado en estado crítico tras intentar suicidarse con su arma reglamentaria.
Según la información difundida por medios locales, uno de los casos ocurrió en el sur provincial, donde un joven agente de 24 años se disparó en su vivienda. Fue trasladado de urgencia a un hospital, donde permanece internado en grave estado, con pronóstico reservado.
En paralelo, se confirmó el fallecimiento de otro efectivo en circunstancias similares, lo que generó una fuerte conmoción dentro de la fuerza y en la sociedad mendocina.
Un problema que se repite
Este nuevo episodio no es un hecho aislado. En los últimos años, distintos informes y casos registrados evidencian una preocupante seguidilla de suicidios e intentos dentro de la Policía de Mendoza, lo que encendió alarmas tanto en el ámbito político como institucional.
Especialistas y sectores vinculados a la fuerza vienen advirtiendo sobre el deterioro en la salud mental de los efectivos, asociado a factores como el estrés laboral, la exposición a situaciones de violencia, las largas jornadas de trabajo y las condiciones salariales.
📝Reclamos por medidas urgentes
Frente a este contexto, crecen los reclamos para implementar políticas de contención psicológica más efectivas.
Entre las propuestas que ya se analizan se encuentran:
• programas de asistencia permanente
• evaluaciones periódicas obligatorias
• líneas de ayuda confidenciales para el personal policial.
Familiares y organizaciones también insisten en la necesidad de romper el estigma en torno a la salud mental dentro de las fuerzas, para que los agentes puedan pedir ayuda sin temor a represalias o estigmatización.
🚨Un llamado de atención
La reiteración de estos casos vuelve a exponer una problemática profunda y estructural.
La situación no solo impacta en quienes integran la fuerza, sino también en sus familias y en el conjunto de la sociedad.
Si bien las investigaciones continúan para esclarecer cada hecho, el foco vuelve a estar puesto en la urgencia de abordar la salud mental como una prioridad dentro de las políticas de seguridad.