Un golpe histórico al crimen organizado. Tras meses de ciberpatrullaje, desarticularon una gigantesca red que ingresaba mercadería ilegal desde Paraguay y la distribuía por todo el país utilizando empresas de encomiendas. Hay 26 imputados y un secuestro monumental de neumáticos, tecnología y efectivo.

El contrabando camuflado en el correo

La impunidad con la que operan las mafias en Argentina parece no tener límites, pero esta vez se toparon con un operativo de inteligencia sin precedentes. La Policía Federal Argentina (PFA) logró desarticular una red criminal de alcance nacional dedicada a inundar el país con productos de contrabando.

Lo más indignante del caso es el modus operandi: la organización ingresaba la mercadería ilegal desde Paraguay, la acopiaba en un gigantesco depósito central en Buenos Aires (Pablo Nogués) y, desde allí, utilizaba la estructura legal de una reconocida empresa de encomiendas y paquetería para distribuirla por todo el territorio nacional burlando los controles de ruta.

San Luis en la ruta del dinero negro

La investigación, originada en el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 2, derivó en 30 allanamientos simultáneos a lo largo y ancho del país, abarcando a la Ciudad de Buenos Aires y ocho provincias: Santa Fe, Córdoba, Chubut, Misiones, Mendoza, Jujuy, Buenos Aires y San Luis.

En nuestra provincia y en el resto de los puntos allanados, los agentes se encontraron con verdaderas cavernas de Alí Babá. El aforo total de la mercadería secuestrada asciende a la astronómica cifra de $477.000.000.

¿Qué escondían los contrabandistas?

El megaoperativo dejó un saldo de 26 personas imputadas (21 hombres y 5 mujeres) que quedaron a disposición de la Justicia por infracción al Código Aduanero y a la Ley de Drogas.

Al abrir las cajas congeladas en los correos y allanar los domicilios, los efectivos incautaron un botín que expone el nivel de facturación de esta banda:

  • Más de 1.200 neumáticos de alto valor comercial para camiones y camionetas de alta gama (de origen chino y brasilero).
  • Un arsenal tecnológico: 23 celulares de última generación, notebooks y smartwatches.
  • Cientos de electrodomésticos, 2.000 atados de cigarrillos extranjeros, indumentaria, mochilas y perfumes.
  • Más de 10 millones de pesos en efectivo, cientos de dólares y dosis de marihuana listas para su comercialización.

Este golpe millonario deja en evidencia la tremenda vulnerabilidad de nuestras fronteras y abre un interrogante brutal: ¿cuántos millones más se mueven a diario bajo nuestras narices en simples cajas de encomiendas?