Un hombre que meses atrás había instalado una cabina de cobro ilegal en el ingreso al dique de Villa Mercedes, reapareció de la peor manera. Atacó a pedradas y amenazó con un hacha a un grupo de equilibristas. Indignación por el insólito accionar de la Policía.

Terror en una tarde de entrenamiento

Lo que debía ser una tranquila tarde de domingo al aire libre, casi termina en tragedia en el predio del Dique Vulpiani, en Villa Mercedes. Un grupo de artistas y equilibristas que había llegado al lugar para realizar sus prácticas de destreza física fue víctima de un violento y desquiciado ataque.

El agresor no es un desconocido para los vecinos de la zona: se trata del mismo sujeto que hace meses fue noticia por instalar una improvisada "cabina de peaje" para cobrarle ilegalmente a quienes querían ingresar al espacio público. Pese a que en su momento había prometido ante la Justicia cesar con su accionar, este fin de semana volvió al ataque, esta vez armado y mucho más violento.

Lluvia de piedras y amenazas con un hacha

Según relató Marco, uno de los damnificados, el calvario comenzó apenas terminaron de montar las sogas y uno de los jóvenes se subió para comenzar el entrenamiento. Desde el predio de una fábrica lindera, el sujeto comenzó a gritarles exigiéndoles que se fueran: "No pueden estar acá", vociferaba, creyéndose dueño del espacio público.

Ante el pedido de diálogo por parte de los chicos, la respuesta del hombre fue brutal: comenzó a lanzarles piedras de gran tamaño, poniendo en grave riesgo de caída al joven que se encontraba haciendo equilibrio en la soga. Cuando los demás integrantes del grupo se acercaron para intentar calmarlo, el agresor redobló la apuesta, sacó un hacha y comenzó a amenazarlos. Lejos de retroceder, cuando una de las víctimas intentó sacar su celular para grabar la agresión, el sujeto se tomó los genitales y prometió golpearlos.

La insólita respuesta de la Policía

Ante la escalada de violencia y el peligro inminente de un ataque con el hacha, el grupo decidió buscar ayuda. Afortunadamente, divisaron un patrullero que se encontraba estacionado en la zona.

Sin embargo, la respuesta de las autoridades generó tanta indignación como el ataque mismo. En lugar de demorar al agresor armado o brindar protección a las víctimas, los efectivos policiales se limitaron a pedirles los documentos a los jóvenes agredidos y les exigieron que desarmaran sus equipos y abandonaran el dique.

Sin la vigilancia de los agentes y bajo la mirada amenazante del sujeto armado, los equilibristas no tuvieron más opción que juntar sus pertenencias y retirarse, dejando en evidencia una alarmante desprotección en uno de los puntos turísticos y recreativos más concurridos de Villa Mercedes.