Un reciente estudio reveló que casi el 70% de las familias de los sectores más vulnerables se encuentra endeudada. Las obligaciones de pago compiten directamente con la compra de comida, llevando la privación alimentaria a niveles alarmantes.

El endeudamiento se ha convertido en un factor determinante que agrava la crisis en los barrios populares de San Luis. De acuerdo con el último informe del Monitoreo Económico, Social y Alimentario (MESA) correspondiente a julio de 2026, el 69,2% de las familias relevadas mantiene deudas formales o informales.

Las cifras exponen una realidad preocupante: tomar créditos o endeudarse ya no funciona como una herramienta excepcional para afrontar gastos extraordinarios, sino que se transformó en un recurso cotidiano para poder sostener los consumos básicos. Sin embargo, la acumulación de estas obligaciones termina profundizando aún más la vulnerabilidad económica y alimentaria de los hogares.

Comer o pagar las deudas

El estudio de MESA evidencia una marcada brecha según la situación financiera de cada hogar. Entre las familias que mantienen deudas, la inseguridad alimentaria escala drásticamente y afecta al 84,3% de ellas. Por su parte, la situación de quienes no registran endeudamiento también es crítica, ya que la falta de alimentos alcanza al 51,4% en ese grupo.

La economía diaria de los vecinos se transformó en una encrucijada constante. Los números indican que las cuotas, los préstamos, el uso de tarjetas y otras formas de financiamiento compiten directamente con la compra de alimentos esenciales. Ante ingresos que no alcanzan a cubrir la totalidad de los gastos, las familias se ven forzadas a tomar decisiones drásticas: postergar los pagos de sus compromisos o reducir las comidas del día.