❗ Los indicadores adelantados correspondientes a julio muestran que, pese a una leve mejora interanual, la actividad permanece prácticamente estancada y arrastra un escenario de debilidad que se extiende desde mediados de 2025.

📉 Durante julio, la producción industrial habría registrado una caída mensual del 0,6%, medida con ajuste estacional, mientras que en la comparación interanual presentó una suba del 1,4%. Sin embargo, desde la UIA remarcaron que este resultado positivo responde principalmente a una baja base de comparación y no representa, por ahora, una recuperación sostenida de la actividad.

🏗️ Uno de los sectores más golpeados continúa siendo la construcción. En julio, los despachos de cemento retrocedieron 4,6% mensual y acumulan una baja del 3% frente a 2025. A su vez, el Índice Construya cayó 0,8% y tanto este indicador como los despachos de cemento permanecen más de 20% por debajo de los niveles de 2022. En el caso de las obras pequeñas, la caída respecto de aquel año llega al 30%.

🚗 La industria automotriz también refleja con fuerza el deterioro del escenario productivo. La fabricación de vehículos cayó 6,8% en julio respecto de junio y acumula un retroceso del 18% en comparación con 2025. A esto se suma el menor consumo energético de las grandes industrias: la demanda de electricidad de los grandes usuarios industriales bajó 3,5% mensual y se encuentra 6% por debajo de los niveles de 2022.

🏭 El comportamiento no fue uniforme entre las distintas ramas. La producción de acero logró avanzar 3,4% mensual, aunque todavía acumula una caída del 10,9% respecto de 2022. La industria metalmecánica se mantuvo prácticamente estable, con una variación positiva de apenas 0,1%, pero continúa 17,4% por debajo de aquel nivel de referencia. Por su parte, la producción de aluminio primario cayó 1,8% mensual, aunque conserva una mejora del 1% frente a 2025.

👕 Entre los sectores que más vienen sufriendo se encuentran las prendas de vestir, el cuero y el calzado, que acumulan una caída del 14% en lo que va del año. El retroceso se explica en buena medida por la debilidad de la demanda interna y la menor actividad en rubros vinculados al consumo de bienes durables y semidurables. Durante el primer semestre, este último grupo fue el principal factor de arrastre negativo, con una contracción del 21% interanual y una incidencia de -1,7 puntos porcentuales sobre el resultado industrial.

📊 En el primer semestre también se observó un fuerte contraste entre los distintos segmentos. Mientras la producción de bienes durables y semidurables se contrajo 21%, las prendas de vestir, cuero y calzado retrocedieron 14% y las industrias vinculadas a la cosecha acumularon una baja del 6%. En cambio, la producción destinada al consumo masivo fue el único gran agregado con incidencia positiva, con un crecimiento acumulado del 1,8%, impulsado principalmente por productos farmacéuticos, artículos de higiene y limpieza y algunos segmentos de alimentos y bebidas.

📉 El dato oficial de junio había mostrado una mejora interanual del 2% y un crecimiento mensual del 0,9%, pero no alcanzó para revertir el deterioro acumulado: el primer semestre terminó con una caída del 2,2% respecto del mismo período de 2025, mientras que la actividad industrial todavía se ubicaba 11% por debajo de los niveles de 2022.

🌎 El frente externo tampoco logró compensar completamente la debilidad del mercado interno. Las exportaciones hacia Brasil cayeron 12% en julio, aunque en los primeros siete meses del año todavía acumulan una mejora del 3,8% respecto de 2025. Al mismo tiempo, la liquidación de divisas agroindustriales retrocedió 14,6% mensual y acumuló una baja del 16,7% interanual.

⚠️ Con estos números, la industria enfrenta un escenario en el que una mejora puntual de algunos sectores convive con fuertes retrocesos en ramas claves como automotores, construcción, textiles y bienes durables. Para la UIA, el problema central continúa siendo la menor demanda, que limita la producción y mantiene al sector en un escenario de estancamiento. El desafío será determinar si los próximos meses logran consolidar una recuperación real o si la industria continuará transitando un año marcado por la contracción y la pérdida de actividad.