La religiosa fue hallada culpable de los ataques sexuales cometidos contra niños y jóvenes hipoacúsicos en el horroroso Instituto de Luján de Cuyo, en Mendoza. Pese a la dura condena, un detalle genera indignación: por el momento no irá a la cárcel porque la sentencia aún no está firme.

Uno de los capítulos más oscuros y aberrantes de la historia judicial argentina sumó finalmente una condena muy esperada. Este jueves, el Tribunal Penal Colegiado N°2 de Mendoza condenó a 20 años de prisión a la religiosa japonesa Kumiko Kosaka, hallándola responsable de los atroces abusos sexuales perpetrados contra niños y jóvenes sordos e hipoacúsicos en el Instituto Antonio Próvolo.

La contundente resolución judicial llegó casi un mes después de que la Suprema Corte de Justicia mendocina diera marcha atrás con una escandalosa absolución previa que había beneficiado a Kosaka. Además de la pena a dos décadas tras las rejas, el tribunal le impuso una inhabilitación especial de 10 años para ejercer cualquier tipo de actividad que implique el trato o trabajo con menores de edad.

Durante el proceso, el fiscal Alejandro Iturbide y los abogados de las víctimas habían solicitado una pena levemente mayor de 22 años de prisión. Por su parte, la defensa de la religiosa se mantuvo firme en la postura de su supuesta inocencia y no propuso ningún monto de pena alternativo.

Indignación: por ahora, no va a la cárcel

Pese al alivio que significa la condena para las víctimas, un detalle procesal genera un fuerte rechazo social: Kosaka no irá a prisión por el momento. Al no encontrarse firme la sentencia, el tribunal resolvió que permanezca en libertad, limitándose únicamente a retenerle el pasaporte y ratificarle la prohibición de abandonar la provincia de Mendoza mientras avanza la etapa de apelaciones.

La causa por los horrores vividos en el Instituto de Luján de Cuyo estalló en noviembre de 2016, cuando exalumnos de entre 5 y 17 años lograron romper el silencio y denunciar las agresiones físicas y sexuales sistemáticas. Cabe recordar que, por estos mismos hechos, en noviembre de 2019 fueron condenados los sacerdotes Horacio Corbacho (a 45 años de prisión) y Nicola Corradi (a 42 años, quien falleció en 2021).