En abril las jubilaciones tendrán un aumento del 2,9%, lo que llevará la jubilación mínima a $380.286. A ese monto se le sumará el bono de $70.000 que otorga el Gobierno nacional, por lo que el ingreso total para quienes cobran la mínima será de $450.286.
En el otro extremo del sistema previsional, la jubilación máxima alcanzará los $2.559.188.
Sin embargo, el aumento vuelve a quedar muy por detrás del costo real de vida de los adultos mayores.
Según datos de la Defensoría de la Tercera Edad, la canasta básica de los jubilados en marzo llegó a $1.824.682, una cifra que marca la enorme distancia entre ingresos y gastos.
La mayor parte se va en comida y medicamentos.
El informe detalla que casi el 50% de esa canasta se destina únicamente a alimentos y medicamentos, dos gastos inevitables para las personas mayores.
Esto significa que incluso con el bono incluido, un jubilado que cobra la mínima percibe menos de una cuarta parte de lo que necesita para cubrir sus gastos básicos.
Una brecha cada vez más grande.
La diferencia entre ingresos y costo de vida refleja una realidad que se repite en todo el país: muchos jubilados deben priorizar qué comprar, reducir tratamientos o depender de la ayuda de familiares para llegar a fin de mes.
En ese contexto, la farmacia se transforma en uno de los lugares donde más se siente el impacto del bolsillo. Cada receta médica representa una decisión económica que, para muchos adultos mayores, se vuelve cada vez más difícil de afrontar.