La guerra en Medio Oriente sumó en las últimas horas un nuevo capítulo de máxima tensión. En medio de los ataques coordinados de Israel y Estados Unidos sobre territorio iraní, el régimen de Teherán respondió con una escalada militar que incluyó, por primera vez en combate, el uso del misil balístico Sejil, considerado uno de sus proyectiles más avanzados.
Según el seguimiento en vivo publicado este 16 de marzo, las fuerzas israelíes profundizaron sus bombardeos sobre objetivos estratégicos en Irán, mientras el conflicto, iniciado el 28 de febrero, continúa ampliando su radio de impacto en la región. De acuerdo con la versión difundida por el Ejército israelí, en las primeras dos semanas de enfrentamientos logró destruir cerca del 70% de los lanzadores de misiles iraníes y el 85% de sus defensas aéreas.
La reacción iraní no tardó en llegar. Infobae informó que el régimen utilizó por primera vez en combate el Sejil, un misil balístico de nueva generación que debutó en la llamada 54ª oleada de ataques, junto con otros modelos de gran capacidad destructiva como el Khorramshahr, Kheibar Shekan, Qadr y Emad. Los blancos declarados por la Guardia Revolucionaria incluyeron centros de gestión aérea, instalaciones militares y concentraciones de tropas israelíes.
El uso del Sejil marca un salto en la intensidad del conflicto, ya que se trata de uno de los desarrollos misilísticos más sensibles del arsenal iraní. Su incorporación al frente de combate muestra que Teherán empieza a poner en juego armamento de mayor sofisticación en un contexto donde la confrontación ya dejó de ser una serie de ataques aislados para convertirse en una guerra abierta de consecuencias imprevisibles.
En paralelo, la ofensiva iraní también tuvo derivaciones regionales. En las últimas jornadas, países del Golfo reportaron interceptaciones de misiles y drones lanzados desde Irán, con episodios en Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar y Kuwait. Esa extensión del conflicto fuera del eje Irán-Israel vuelve aún más delicado el escenario internacional y alimenta el temor a una desestabilización mayor en toda la región.
Mientras tanto, desde Teherán endurecieron el discurso político. Este 16 de marzo, voceros iraníes remarcaron que cualquier eventual fin de la guerra deberá incluir garantías de que los ataques no se repetirán, una señal de que, por ahora, no hay condiciones reales para una desescalada inmediata.
La combinación de bombardeos masivos, ataques cruzados, participación directa de Estados Unidos y la aparición del Sejil como nuevo factor bélico consolida un escenario de extrema volatilidad. Lo que está ocurriendo ya no sólo impacta en Medio Oriente: también mantiene en alerta a los mercados, a la diplomacia internacional y a toda una región que observa cómo la guerra entra en una fase cada vez más peligrosa.