El hecho ocurrió en un semáforo de la ciudad. El conductor rechazó el servicio, pero el limpiavidrios insistió y, ante la falta de dinero, reaccionó con agresividad contra el rodado.

Un servicio no solicitado que terminó mal

La convivencia en el espacio público volvió a tensarse tras un episodio que generó mucha bronca entre los conductores. Un automovilista que esperaba el cambio de semáforo fue abordado por un limpiavidrios que, sin mediar consulta previa, comenzó a higienizar su parabrisas.

A pesar de que el conductor le indicó claramente que no requería el servicio y que no deseaba abonar por el mismo, el joven insistió en completar la limpieza. La situación escaló cuando, al momento de retomar la marcha, el limpiavidrios reclamó el pago.

Una reacción agresiva

Ante la negativa del automovilista de entregar dinero —argumentando que no había solicitado el trabajo ni contaba con efectivo en ese momento—, la reacción del trabajador informal fue violenta. Lejos de aceptar la respuesta, le arrojó el contenido del balde con agua directamente sobre la carrocería y los vidrios del vehículo, para luego retirarse del lugar caminando.

El conductor, que no sufrió daños físicos, terminó con su vehículo completamente mojado y con una profunda sensación de impotencia ante la agresión. El caso se suma a una larga lista de reclamos de vecinos que circulan por la zona y que denuncian sentirse hostigados ante situaciones similares donde el "servicio" se impone de manera forzada.