Un partido de la categoría 2011 entre Victoria y GEPU terminó en un bochornoso episodio de violencia. Padres y jugadores visitantes quedaron atrapados en el predio y tuvieron que llamar al 911 para poder retirarse sanos y salvos. "Es el tercer año consecutivo que sufrimos esto", denuncian.

De la fiesta deportiva a la pesadilla

Lo que debía ser una jornada formativa y de recreación en el fútbol infantil de San Luis, se transformó en un verdadero calvario. Este fin de semana, las instalaciones del Club Victoria fueron el triste escenario de un violento ataque que vuelve a poner en el centro del debate la agresividad en el deporte local.

El encuentro correspondía a la categoría 2011 (chicos de aproximadamente 14 años) y enfrentaba al conjunto local contra GEPU. El partido transcurría con victoria parcial para el equipo visitante por 1 a 0 cuando, de manera intempestiva, el juego se vio interrumpido por la violencia física.

Golpes al árbitro y pánico en las instalaciones

Según relataron testigos directos del lamentable episodio, jugadores del equipo local comenzaron a agredir físicamente al árbitro del encuentro. Pero la locura no terminó ahí: la violencia se trasladó rápidamente hacia los chicos del equipo visitante, desatando el caos generalizado en el campo de juego.

La situación se tornó tan incontrolable y hostil que las familias de GEPU vivieron momentos de extrema tensión. Ante la imposibilidad de salir del predio por cuestiones de seguridad y temor a represalias mayores, los propios padres tuvieron que atrincherarse y comunicarse de urgencia con la Policía.

Minutos más tarde, varios uniformados arribaron a la cancha de Victoria para calmar las aguas y tuvieron que organizar un cordón policial. Recién bajo estricta custodia de los efectivos, los chicos y las familias de GEPU lograron abandonar el lugar.

"Tenemos miedo": el ruego por medidas urgentes

El bochorno vivido este fin de semana parece no ser un caso aislado. Las familias afectadas expresaron su total indignación y aseguraron que la hostilidad es moneda corriente en ese recinto: "Tenemos miedo. Es el tercer año consecutivo que sufrimos atropellos y amenazas al visitar este club", denunciaron.

Frente a la gravedad de los hechos, desde el entorno de los clubes visitantes exigen que las autoridades de la Liga Provincial tomen medidas ejemplificadoras y urgentes. El fútbol infantil debe ser un pilar fundamental en la educación y formación de valores para los chicos, y no un campo de batalla donde se normalicen las agresiones físicas a las autoridades y rivales.