El líder de La Cámpora y diputado nacional presentó su declaración jurada y los números causan profunda bronca. Con casi 3 millones de dólares atesorados, 27 inmuebles y acciones millonarias en empresas investigadas por corrupción, su fortuna creció escandalosamente pese a declarar ingresos laborales mínimos.

La impunidad y el cinismo político parecen no tener límites. En un contexto donde los argentinos hacen malabares diarios para llegar a fin de mes, Máximo Kirchner, el heredero político y económico de la familia que gobernó el país durante dos décadas, presentó su última declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción (OA). ¿El resultado? Un grosero y escandaloso patrimonio total que alcanza los $11.000 millones.

Lejos del desgastado discurso de la "patria, el capital y la justicia social" que tanto pregona La Cámpora, el diputado nacional demostró con papeles oficiales que su verdadero refugio no está en los pesos devaluados, sino en la moneda estadounidense. Según el documento, Kirchner atesora casi 2,9 millones de dólares, dejando en evidencia la hipocresía de quienes durante años castigaron el ahorro en moneda extranjera de los trabajadores.

La herencia de la corrupción: inmuebles embargados y empresas investigadas

El brutal crecimiento patrimonial del legislador —que saltó de $8.311 millones a $11.000 millones en un año— no proviene del sudor ni del esfuerzo. Su fortuna está cimentada en 27 inmuebles, de los cuales 25 provienen de la sucesión de Néstor Kirchner y la cesión de bienes de Cristina Fernández. Lo más grave de la situación es que sobre 19 de esas propiedades pesa un pedido de decomiso judicial, al estar directamente vinculadas con la condena por corrupción de su madre en la causa Vialidad.

Como si esto fuera poco, su declaración devela participaciones millonarias en las polémicas empresas de la familia: Los Sauces y Hotesur. Ambas firmas, históricamente investigadas por lavado de dinero y corrupción, suman junto a la inactiva Co.Ma S.A. un valor accionario que supera los $3.282 millones. Todo esto ocurre mientras se espera el juicio oral y pesa sobre la familia un embargo por encima de los $1.000 millones.

Deudas con el fisco y números que no cierran

La verdadera burla al pueblo trabajador se completa al observar el apartado de sus ganancias mensuales. Mientras su patrimonio trepaba hasta los $11.000 millones, el líder camporista declaró ingresos netos anuales por su actividad laboral (dieta), alquileres y rentas por apenas $108,2 millones.

Para coronar el bochorno de una declaración que no resiste el menor análisis lógico, el diputado informó que mantiene deudas fiscales millonarias con ARCA (ex AFIP) por más de $98 millones. Una vez más, los números oficiales exponen la peor cara de la dirigencia: relatos de izquierda para la tribuna, pero bolsillos repletos de dólares y un enriquecimiento imposible de justificar para cualquier trabajador argentino.