De ser una humilde joyería en 1910 a construir un imperio nacional de 87 sucursales. Hoy, la emblemática casa central de calle Pedernera luce casi vacía, custodiada por solo dos empleados. La radiografía de un cierre paulatino impulsado por la crisis económica que deja a más familias en la calle.
Villa Mercedes está a punto de perder una parte fundamental de su historia comercial. Ribeiro, la empresa que nació hace 115 años como una pequeña joyería en Pedernera 435, se apaga de manera definitiva. La firma que desde San Luis logró expandirse y convertirse en la empresa puntana más grande de la historia del retail argentino, hoy es el reflejo de una crisis económica que no perdona.
El verdadero éxito de la empresa radicó en entender al "país profundo". Mientras las grandes cadenas se concentraban en la Capital Federal, Ribeiro inventó las famosas "Minicuotas", una revolución que permitió bancarizar a quienes no tenían acceso al crédito formal. Gracias a esa fórmula, el albañil o el empleado municipal pudieron comprar su primera heladera. Así, la compañía llegó a tener 87 sucursales desde Ushuaia hasta La Quiaca, 2.500 empleados y una facturación millonaria.
Un goteo letal y persianas bajas
El final no ocurrió de un día para el otro. El declive comenzó en 2018 con la fuerte devaluación que dejó a la empresa stockeada y endeudada en dólares. En 2019 presentó un procedimiento preventivo de crisis para cerrar decenas de locales, y en 2021 entró en concurso de acreedores con una deuda de $5.300 millones. En el último tiempo, el modus operandi de los despidos a nivel nacional fue frío y repetitivo: los trabajadores llegaban al local y se encontraban con la persiana baja y tapada con cartones. Horas después, recibían el aviso por WhatsApp y luego el telegrama formal.
Hoy, la histórica sucursal de Pedernera 435 luce desolada. Entre cajas sueltas, solo quedan dos empleados resistiendo en el salón. El impacto local es devastador: desde 2020 ya se perdieron 32 puestos de trabajo de familias villamercedinas, y este cierre definitivo amenaza con dejar a otras 5 en la calle. Ribeiro no cayó por el avance del comercio electrónico; cayó porque en el interior profundo, al que le dio crédito durante un siglo, la gente ya no tiene con qué pagar.