Lluvias récord colapsaron el sur provincial, siendo la localidad de La Madrid la zona cero del desastre. Más de 4.000 vecinos lo perdieron todo y acampan a la intemperie. La situación llegó a tal extremo que las autoridades debieron romper la ruta con excavadoras para drenar el agua estancada.
Cifras alarmantes y un pueblo sumergido
La magnitud del desastre que atraviesa la provincia de Tucumán ya se refleja en números desoladores. Según los reportes oficiales, la feroz tormenta dejó un saldo de casi 15.000 evacuados en toda la región.
El epicentro de la tragedia es la localidad de La Madrid. Allí, en un lapso de apenas 48 horas, se registró una caída de 250 milímetros de agua, lo que representa el doble del promedio estipulado para todo el mes de marzo. Esta cantidad extraordinaria de precipitaciones colapsó por completo los sistemas de drenaje, dejando al pueblo prácticamente hundido.
El avance implacable del río y la apertura del Dique Escaba
El volumen de lluvia provocó un desborde extraordinario del río Marapa. Lejos de contenerse en sus márgenes, las aguas avanzaron violentamente sobre los cascos urbanos, ingresando a las viviendas y alcanzando niveles superiores al metro y medio de altura.
A este panorama crítico se sumó un factor agravante: la apertura de las compuertas del Dique Escaba, lo que incrementó drásticamente el caudal que bajaba hacia las zonas pobladas, dejando a las familias sin margen de reacción para salvar sus pertenencias.
Éxodo dramático hacia la Ruta Nacional 157
Ante el avance desenfrenado de la inundación, la desesperación se apoderó de los residentes. Entre 3.000 y 4.500 vecinos de La Madrid debieron abandonar sus hogares con lo puesto y autoevacuarse de urgencia.
El único punto geográfico de la zona que logró permanecer por encima de la cota de inundación fue la traza de la Ruta Nacional 157. Allí, las familias improvisaron campamentos en las banquinas, pasando hasta cinco noches a la intemperie bajo la lluvia, a la espera de asistencia, alimentos y agua potable.
Medidas extremas: rompieron el asfalto para salvar al pueblo
El agua estancada en el casco urbano transformó a La Madrid en una trampa de la que el río no podía salir. Frente a este escenario, los equipos de emergencia tuvieron que tomar una decisión drástica: utilizar retroexcavadoras para romper y cortar un tramo de la Ruta 157. Esta maniobra extrema permitió que la masa de agua acumulada en el pueblo finalmente pudiera escurrir.
El desolador día después
Mientras el agua comienza a retroceder lentamente, el regreso a casa se perfila como un escenario devastador. Los vecinos se enfrentan a la pérdida total de muebles, electrodomésticos y recuerdos de toda una vida. Ahora, la urgencia sanitaria y la necesidad de una reconstrucción integral demandarán una fuerte y sostenida intervención del Estado.