👀 🔥 El exfuncionario de Mauricio Macri, que llegó a la conducción de Vialidad Nacional denunciando irregularidades en la obra pública, hoy aparece vinculado al sector empresario durante la gestión de Javier Milei.

📌 Iguacel fue designado en 2016 al frente de Vialidad Nacional y desde allí impulsó auditorías sobre las obras realizadas durante el kirchnerismo. Su actuación fue clave en el origen de la causa Vialidad. Sin embargo, su propia gestión también quedó bajo cuestionamientos judiciales por distintas decisiones administrativas y por el manejo de concesiones viales.

⚠️ Uno de los capítulos más controvertidos fue la denominada “causa Peajes”, donde se investigaron presuntas irregularidades en las concesiones de Autopistas del Sol y del Grupo Concesionario del Oeste. Iguacel llegó a ser procesado, aunque posteriormente los sobreseimientos quedaron firmes luego de que la acción penal fuera declarada prescripta.

💵 Su nombre también apareció en los Paradise Papers, donde figuraba como apoderado de una sociedad vinculada a Pluspetrol radicada en Islas Caimán. Además, durante su paso por Vialidad hubo denuncias por supuestas irregularidades en designaciones y actos administrativos, algunas de las cuales fueron objeto de investigaciones judiciales.

🚧 Entre los episodios más recordados de su gestión quedó el llamado “puente angosto” de la Ruta 5, una obra ferroviaria que tuvo que ser modificada porque las dimensiones originales no permitían el paso de los trenes. El propio organismo atribuyó el problema a un “error de cálculo”.

⛽ Con la llegada de Milei, Iguacel dio otro giro: creó Bentia Energy y, a través del denominado Proyecto Andes, consiguió adjudicarse siete áreas maduras de producción convencional en Neuquén, en una operación que generó interrogantes en el sector por tratarse de una empresa recientemente creada.

👀 Así, quien durante el macrismo se presentó como uno de los principales denunciantes de los negocios de la obra pública terminó nuevamente ligado al poder, ahora desde el mundo empresario y bajo el gobierno de Milei. La pregunta que vuelve a aparecer es la misma: dónde termina la función pública y dónde comienza el negocio privado cuando las mismas figuras pasan de un lado al otro del mostrador.