Según lo adelantó Walter Magallanes en una conversación con Javier Furlotti, los hermanos Rodríguez Saá estarían dispuestos a dejar atrás sus históricas diferencias para avanzar juntos en una estrategia destinada a lograr que el intendente de Villa Mercedes vuelva al Partido Justicialista.

La información adquiere especial relevancia porque llega después de años de enfrentamientos, rupturas y caminos políticos diferentes entre Alberto y Adolfo. Sin embargo, en las últimas semanas ambos comenzaron a utilizar una palabra que parecía imposible dentro del peronismo puntano: unidad.

El movimiento no es casual. El 22 de agosto, Adolfo Rodríguez Saá encabezó un encuentro en El Volcán bajo la consigna de reconstruir la unidad del peronismo y de otros sectores políticos y sociales. Casi en paralelo, el PJ conducido por Alberto realizó su Congreso Provincial y habilitó a la conducción partidaria a conformar alianzas y frentes de cara a 2027.

Pero la historia de los hermanos Rodríguez Saá está atravesada precisamente por lo contrario a esta fotografía de unidad.

Durante años fueron protagonistas de una de las internas más fuertes de la política sanluiseña. Se enfrentaron electoralmente, se disputaron el liderazgo del peronismo y construyeron espacios propios. Incluso durante 2026 volvieron a quedar expuestas sus diferencias cuando Alberto cuestionó públicamente iniciativas impulsadas desde el sector de Adolfo.

Por eso, que ahora aparezcan juntos para intentar recuperar a Frontera tiene una lectura mucho más profunda que una simple reunión partidaria.

Frontera se convirtió en una pieza clave para cualquier reconstrucción del peronismo puntano.

El intendente de Villa Mercedes no es un dirigente más. Tiene territorio, estructura política y una base electoral propia en la segunda ciudad de la provincia. De allí que durante los últimos meses distintas estrategias políticas hayan intentado acercarlo, seducirlo o incorporarlo a diferentes espacios pensando en 2027.

Y justamente ahí aparece el desafío para los Rodríguez Saá.

Porque una cosa es que Alberto y Adolfo vuelvan a caminar juntos.

Otra muy distinta es conseguir que Maxi Frontera vuelva al PJ.

El antecedente reciente no es sencillo. Frontera se alejó de la conducción partidaria de los Rodríguez Saá y construyó su propio camino político. Incluso cuando desde distintos sectores comenzó a hablarse de una reunificación del peronismo, su eventual regreso quedó planteado como una de las grandes incógnitas del escenario provincial.

Ahora, sin embargo, la estrategia parece cambiar.

Ya no sería solamente Alberto intentando recuperar a Frontera.

Ya no sería únicamente Adolfo hablando de unidad.

La novedad es que los dos hermanos podrían estar dispuestos a ir juntos por el intendente de Villa Mercedes.

Y eso modifica completamente el tablero.

Porque si los históricos rivales del peronismo puntano consiguen dejar sus diferencias de lado para reconstruir una estructura común, el próximo paso lógico será intentar sumar a todos los dirigentes que puedan aportar territorio, votos y volumen político.

En ese escenario, Maxi Frontera aparece como una pieza imposible de ignorar.

La política sanluiseña entra así en una etapa donde las viejas peleas empiezan a quedar subordinadas a una preocupación mucho más concreta: qué hacer para llegar competitivos a 2027.

Alberto y Adolfo ya entendieron algo que durante mucho tiempo parecía imposible: separados pueden discutir quién tiene razón; juntos pueden volver a disputar poder.

Y ahora parecen haber identificado quién falta para completar esa fotografía.

Maxi Frontera.

La gran pregunta ya no es si los hermanos Rodríguez Saá pueden volver a unirse.

La pregunta es si Frontera aceptará volver.

Porque después de tantos años de enfrentamientos, rupturas y reproches, la política puntana podría estar frente a una escena inesperada: los hermanos Rodríguez Saá haciendo las paces entre ellos para intentar concretar la unión con quien alguna vez estuvo de su lado y terminó tomando su propio camino.

La pelea quedó atrás.

Ahora comienza la negociación.

Y en San Luis, cuando dos viejos adversarios se unen para buscar a un tercero, generalmente significa que 2027 ya empezó a jugarse.