En poco más de un año, cerca de 300 sucursales bancarias cerraron en todo el país, marcando un cambio profundo en la forma en que operan los bancos y en la relación con sus clientes.


📊 Los datos que reflejan la crisis
Entre 2023 y 2025, la cantidad de sucursales pasó de 4.414 a 4.131, evidenciando un fuerte achicamiento del sistema. 

Al mismo tiempo, crece la preocupación por la salud financiera de los usuarios:
La morosidad en tarjetas y créditos trepó al 10,3%, cuando anteriormente rondaba el 2,67%.
Los préstamos incobrables alcanzaron el 13,2%.

Estos números muestran el impacto directo de la crisis económica sobre hogares y empresas, que cada vez tienen más dificultades para cumplir con sus obligaciones.


📱 Digitalización y ajuste: las claves del cambio
Uno de los principales motores de esta transformación es el cambio en los hábitos de los usuarios: más del 90% de las operaciones bancarias ya se realizan de manera digital. 

Esto reduce la necesidad de atención presencial y acelera el cierre de sucursales.
Pero no es solo tecnología. También hay una fuerte política de reducción de costos por parte de las entidades, que incluye:

• recorte de estructuras

• cierre de oficinas 

• disminución de personal.


🏦 El caso testigo: Banco Santander
Entre los bancos más activos en este proceso se encuentra Banco Santander, que avanzó con el cierre de decenas de sucursales y una fuerte reestructuración interna, convirtiéndose en un ejemplo del rumbo que está tomando el sector.


El cierre de sucursales no solo responde a una coyuntura económica compleja, sino también a un cambio estructural en el sistema financiero. 

La “motosierra financiera” ya no es solo una metáfora: es una realidad que redefine el mapa bancario argentino y plantea un nuevo escenario para trabajadores, clientes y entidades.