Un bono fijo de $40.000 por única vez y adicionales que pueden alcanzar hasta $300.000 según el rango y la jerarquía.
El beneficio alcanzará a efectivos de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura Naval y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, incluyendo también al personal en formación.
Se trata de un universo amplio dentro del sistema de seguridad, lo que amplifica el impacto fiscal de la decisión.
En términos concretos, el esquema se divide en dos grandes números:
🔺$40.000 → monto base, igual para todos los alcanzados
🔺Hasta $300.000 → adicionales variables según escalafón
Esto implica que, en los casos más altos, el refuerzo puede multiplicar más de 7 veces el bono inicial, marcando una fuerte diferencia interna según la jerarquía.
Otro dato clave es que los cargos superiores quedarán excluidos de los adicionales más altos, lo que busca focalizar el beneficio en los rangos operativos.
La medida llega en un contexto de tensión salarial dentro de las fuerzas y de creciente demanda por recomposición de ingresos frente a la inflación.
Con estos números, el Gobierno intenta dar una señal concreta, aunque el impacto real dependerá de cómo se distribuyan los adicionales dentro de cada fuerza.