La Libertad Avanza y bloques aliados lograron un consenso para dictaminar las modificaciones a la normativa. Entre los puntos más destacados se incluye la internación involuntaria dictada por médicos, la incorporación de la ludopatía como adicción y el fin de la intervención judicial en tratamientos voluntarios.
El oficialismo y bloques aliados en el Senado alcanzaron un acuerdo para avanzar con el proyecto de reforma de la Ley de Salud Mental. Las comisiones de Salud, presidida por la legisladora puntana Ivanna Arrascatea, y de Legislación General, a cargo de Nadia Márquez, se reúnen para debatir la iniciativa del Gobierno con el objetivo de emitir dictamen y tratarla en el recinto la próxima semana.
La senadora Patricia Bullrich detalló que el proyecto introduce diez modificaciones sustanciales respecto a la ley vigente, aprobada hace más de 15 años durante el gobierno kirchnerista. Uno de los cambios más resonantes es que las internaciones involuntarias podrán ser dispuestas por un médico, sin la obligatoriedad de que sea un psiquiatra. Además, en estos casos el juez será notificado pero no será quien determine por sí mismo la necesidad médica de la internación, mientras que en las internaciones voluntarias se elimina por completo la notificación judicial.
Nuevas adicciones y enfoque integral
La nueva normativa mantiene firme la eliminación y prohibición de las prácticas manicomiales, pero amplía el concepto de adicciones, permitiendo el tratamiento de patologías de época como la ludopatía. También se restituye la cooperación técnica y financiera con las provincias, se incorpora la posibilidad de realizar teleconsultas psiquiátricas en zonas donde no haya especialistas disponibles y se establece la obligación del Estado de brindar apoyo a los pacientes que no cuenten con una red familiar.
Por su parte, la senadora por San Luis, Ivanna Arrascatea, remarcó la urgencia del debate al señalar que "la pandemia agudizó la crisis de salud mental", revelando un dato alarmante: desde 2019 se incrementaron en un 77% las internaciones de adolescentes en hospitales públicos. "Estamos llegando tarde", fue el crudo testimonio de una madre que las legisladoras tomaron como bandera para impulsar estas modificaciones.