Según el último informe, 7 de cada 10 hogares alquilados (70,9%) están endeudados, reflejando un escenario donde el ingreso ya no alcanza para cubrir lo básico.
📊 Principales datos del informe
• 70,9% de los inquilinos tiene deudas activas.
• 53,2% se endeudó para comprar alimentos.
• 38,9% tomó deuda para pagar el alquiler.
• 65,2% mantiene saldos en tarjetas de crédito.
El problema no se limita al alquiler en sí.
El peso del alquiler sobre los ingresos es cada vez más asfixiante.
🔥 Solo 1 de cada 3 destina menos del 30% de su salario, otro tercio utiliza alrededor del 50%, y el resto llega a comprometer entre el 60% y el 100% de sus ingresos, una situación insostenible en el tiempo.
A esto se suma la dinámica de los contratos:
• el 70% tiene aumentos cada 3 o 4 meses, lo que impide cualquier previsión económica.
Las expensas también presionan fuerte.
Para poder sostener estos costos, casi la mitad de los inquilinos (46%) tiene más de un trabajo, mientras que un 30% tuvo que sumar nuevas actividades para generar ingresos. Sin embargo, el contexto laboral tampoco ayuda: 14% perdió algún empleo, agravando aún más la situación.
🏡El impacto ya se traduce en cambios concretos de vida.
Un 17,2% tuvo que mudarse por no poder pagar el alquiler, con picos alarmantes como:
• 33,3% en Neuquén,
• 23,1% en Córdoba
• 20,2% en la provincia de Buenos Aires.
👉🏼 El ajuste también golpea en lo más básico:
• 65,1% redujo el consumo de alimentos,
• casi 30% realiza solo 1 o 2 comidas por día
• 89,6% recortó gastos en general.
👵🏻👴🏻Entre los jubilados, la situación es aún más delicada:
• 41,7% come solo 1 o 2 veces al día
• 72,2% recortó alimentos
• 86,1% destina más del 40% de su haber al alquiler.
Como telón de fondo, aparece un cambio estructural: cada vez más personas nacen y crecen en hogares que alquilan. La llamada “segunda generación inquilina” ya representa el 51,6% en CABA, 38,5% en Córdoba, 36,0% en provincia de Buenos Aires, 35,7% en Santa Fe y 31,5% en Neuquén.
En este contexto, el alquiler dejó de ser solo un gasto alto: se convirtió en el eje de una crisis que arrastra endeudamiento, precarización y un deterioro visible en la calidad de vida.