Por nuestras Islas Malvinas, corresponde detenernos, reflexionar y reafirmar una verdad irrenunciable: la Causa Malvinas es, y debe seguir siendo, una auténtica Política de Estado, transversal al tiempo, a las ideologías y a las coyunturas.
No es una consigna del pasado ni una efeméride más en el calendario. Es una causa viva que interpela a toda la sociedad argentina y compromete a las generaciones presentes y futuras. Porque Malvinas no es solo territorio: es historia, es identidad, es memoria y es soberanía.
Como lo establece la propia Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional Argentina, la recuperación de las Islas Malvinas y el ejercicio pleno de la soberanía constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino, por medios pacíficos y conforme al derecho internacional.
En ese marco, comparto un fragmento de la nota “Tratado de Madrid: El Versalles argentino”, de Darío Coria, que aporta una mirada profunda sobre el impacto de la Gesta de Malvinas en el escenario internacional:
“La Gesta de Malvinas generó enormes repercusiones geopolíticas, geoestratégicas, jurídicas y diplomáticas a nivel mundial. A pesar de las condiciones impuestas tras el conflicto, hoy más que nunca debemos sostener el reclamo y trabajar por la recuperación de todo aquello que nos pertenece y nos identifica como Nación.”
La guerra de 1982 no fue un hecho aislado ni puede ser reducida a una lectura simplista: fue también una expresión de reafirmación soberana, un grito de dignidad nacional que durante 74 días colocó a la Argentina en el centro de la escena internacional. Millones de compatriotas se unieron bajo una misma causa, comprendiendo que la Patria estaba en juego.
La Gesta de Malvinas reavivó un sentimiento profundo de pertenencia y orgullo nacional. Fue, sin dudas, uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia argentina del siglo XX. Y como lo expresó el Padre de la Patria, José de San Martín:
“Seamos libres, lo demás no importa nada”.
Hay, además, una verdad que no admite relativizaciones:
si antes de 1982 existían fundamentos históricos y jurídicos que respaldaban nuestra soberanía, después del 14 de junio de 1982 existen 649 razones más que la reafirman, escritas con valor, sacrificio y amor a la Patria.
Honrar a nuestros caídos y a los veteranos de guerra no es solo un acto de memoria: es un compromiso activo con la soberanía, con la verdad histórica y con el futuro de la Nación.
Porque las Islas Malvinas fueron, son y serán argentinas.
Porque no hay tratados, silencios ni olvidos que puedan borrar la entrega de quienes lo dieron todo.
Porque olvidar sería traicionar su memoria.
Prohibido olvidar.
Malvinas es memoria.
Malvinas es patria.
A días de cumplirse el 44° aniversario del inicio del conflicto bélico del Atlántico Sur.
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